Inicio      Galería      Artículos      Links
 
DOS LLAMADAS ADICIONALES

por Hernan Sanchez

Fuente : BOLETIN DE LIMA 2004 ( VOL. XXVI, N° 135-138 AÑO 2006 )

 

UNA ACUARELA DE LEONCE ANGRAND ATRIBUIBLE A PANCHO FIERRO Y VICEVERSA

Entre los tipos pintorescos de la época, no podían faltar en las acuarelas de Fierro, los invitadores a las peleas de gallos, que, por lo general, eran dos negros, de los que uno tocaba la chirimía, y, otro, el tambor, que recorrían la ciudad, seguidos de un muchacho que llevaba un gallo dentro de una jaula.

Era tanta la afición a los gallos, que, en realidad, no era menester tan bulliciosa invitación. Los buenos aficionados, que no eran sólo los hacendados y señorones, sino, también y principalmente, los peluqueros y zapateros, se sabían de memoria, con días de anticipación, las peleas que iban a realizarse en el coliseo de la calle de Mármol de Crabajal, en la parroquia de San Marcelo.

Tras el círculo de la arenada cancha apretujábanse en efectiva democracia, fruto de la afición, señores y esclavos, blancos, negros y mestizos, que arriesgaban. -haciendo las apuestas a voz en cuello-, sus abundantes o escasos dineros a las vicisitudes de la lucha entre ajisecos y malatobos, cenizos y cazilíes, carmelos y papujos, barbitas o gallos gallinas.

Con ademanes de solemnidad litúrgica colocaban los amarradotes las afiladas navajas sobre las estacas de los gallos y era el juez la inapelable autoridad que, con la campanilla de plata, anunciaba el término de la pelea, cuando uno de los alados adversarios hundía el entreabierto pico sobre la revuelta arena, mientras un hilillo de sangre escapaba de su musculoso pecho, la gris transparencia del parpado velaba la otrora alerta y dilatada pupila, y el vencedor; aún tembloroso y maltrecho, empinándose sobre las patas calzadas de acero, batía las alas con sonido de tambor y enarcando el cuello lanzaba su clarinada triunfal.

© Copyright 2008. SomosGalleros.com