Contradictoriamente a lo que se pueda pensar, José Pérez no era un hombre egoísta con sus animales. Por el contrario, era muy abierto y le gustaba dar a los nuevos y a sus amigos criadores, gallos y gallinas para cría, y gallos prestados para camada. Talvez esta era la primera parte de su éxito, y me explico: Cada aficionado que recibía gallo o gallina del "maestro" CASI SIEMPRE (y esto se había convertido en una rutina ley), retornaba al año siguiente con el MEJOR pollo o gallo hijo del animal del "maestro, y José Pérez lo aceptaba halagado. Era un honor para el aficionado que el "maestro" le recibiera el gallo. Así pues, José Pérez se hacia de un buen numero de gallos media sangre suyos. Cuentan que en promedio al año llegaban entre 15 y 25 animales que eran sumados a los propios y entonces daban un buen numero para seleccionar.
Debo decir que cuando uno de estos gallos ajenos daba un gran espectáculo, José reconocía ante todos al propietario que se lo había obsequiado. Este era un gesto que lo distinguía de sobremanera y era un gran incentivo para que los que le pedían siguieran llevándole LO MEJOR al "maestro".
La segunda parte de su éxito creo yo, era la SELECCIÓN. José Pérez, a decir de sus amigos mas cercanos, tenia un OJO ÚNICO para seleccionar (viendo el tope), al gallo competitivo. Fácilmente discernía cual era el gallo CORTADOR y el gallo, como el le llamaba, MENTIROSO para meter la pata. El resultado de su habilidad de selección quedo comprobada en los rotundos éxitos que tuvo.
La tercera parte de su éxito era la PREPARACIÓN. El mismo preparaba sus gallos. En una temporada se juntaba con aproximadamente 80 y 100 gallos y les dedicaba tiempo con la ayuda de su amigo el negro TUTO, un moreno aficionado y amante de los gallos, fiel a José y seguidor de sus enseñanzas.José tenia muy buena mano para detectar al gallo con sobrepeso y palpar la zona del vientre y saber si estaba "grasoso". Tenia la receta exacta de cuantos paseos y carretillas necesitaba el gallo para quedar okay. El doctor Guillermo Navarro, fiel discípulo de José y quien luego heredaría la mayor parte de sus animales, aprendió a preparar los gallos al estilo de el "maestro", y hasta hoy practica lo aprendido. Navarro era muy querido por José y viceversa.
Entre sus gallos mas famosos, muchos de los cuales jugaron para definir campeonatos de importancia están: Rompe Pata, Científico, Quince Mil, Estrella, Los Perritos (fueron cuatro y todos de primera), Chirona, Vicuña, Escribano, Drugas, Aceituna, Ronco, Cortadito, Trompo, Perdigón, Caficho, Campeón, El Rayo, Lomillon y Ciento Ocho. Desde luego que existieron otros, pero creo que estos fueron los mas destacados. Hasta hoy en día existen sangres de estos famosos gallos en los linajes de actuales criadores y yo diría que casi el 90% de estos gallos tienen como antecesor al gallo DESPRECIO, trabajado también por José.
Dicho sea de paso para los amigos extranjeros que aquí en el Perú las peleas son por eliminación, por lo que para campeonar se necesita ganar 12 peleas. Antiguamente en los campeonatos mas importantes otorgaban como trofeo, además del premio económico, un gallo de oro macizo, EL GALLO DE ORO. También daban un ESCAPULARIO DE ORO Y PLATA en homenaje, en el caso de lima, al señor de los milagros, y en provincias al santo de la región.
A José Pérez le amarraba mi suegro Alfredo Grimaldi en todos los campeonatos importantes. Alfredo, a quien sus amigos llamaban de cariño "serrano", era considerado la primera navaja del país, y se disputaba el titulo con Abraham Wong y Calmet de Lima.
Al morir José Pérez a inicios de los ochenta, sus animales, a pedido de el antes de su muerte, se los llevo el doctor Guillermo Navarro en su gran mayoría y forman la cría base de su actual gallada.
Al poco tiempo de morir José se presentaron su viuda e hija en la casa de Alfredo Grimaldi, en Chincha, y sobre la mesa del comedor pusieron todos los trofeos de José. Habían 6 Gallos de Oro, 3 Escapularios (2 de Oro y 1 de Plata), de 6 a 8 Platos de Plata inscritos a nombre de José, 5 Gallos de Plata, varios trofeos de "premio al mejor gallo", y una manta muy fina para la "tapada". La viuda le explico a "serrano" que a José le hubiera gustado que el conservara los trofeos, ya que todos los gano con el amarrando. Serrano después de invitarlas a almorzar se negó a aceptar, ya que según le dijo a la viuda "a José le hubiera gustado que los conserves para que siempre lo tengas presente". Cuentan que la viuda insistió, pero ante el pedido de "serrano" accedió.
Valga este relato para desde mi rincón rendir un pequeñísimo homenaje al gran José Luis Pérez Pasos.