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EERNESTO GRIMALDI BOSSIO
"DON CHUCHO"
por
Carlos Fernandez-Stoll M.
Fuente : http://www.avesdeexpo.com
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Don Chucho, como le decían todos, era un hombre hijo de inmigrantes Italianos. Su padre don Nicola Grimaldi se dedicaba a financiar sembríos, industrias y prestaba dinero. Era un acaudalado Italiano que había venido al Perú a echar raíces.
Don chucho era gordo, bajo, casi calvo y de una nariz redonda. Tenia 5 hermanos y le pidió a su padre un adelanto de herencia para trabajar, y así fue que se compro unas tierras a la salida de Chincha, tierras que decían eran malas para trabajar pues era terreno muy pedregoso. Don chucho era persistente y gustaba de los retos, y fue así que después de varios años ya funcionaba la "Hacienda Buenos Aires" en la cual tenia sembríos de palta, naranjas tipo "Huando", maíz, menestras de todo tipo, y un establo lechero cuya leche vendía diariamente a la ciudad de Lima. |
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Don Chucho desde joven fue aficionado a los gallos, pero fue cuando ya estaba bien cimentado que recorrió el país jugando sus gallos. Era un hombre muy pintoresco, con mucha chispa y decía las cosas de frente, en la cara. Era muy respetado y donde iba era conocido, amigo del mas humilde campesino como del mas acaudalado hacendado.
Tenia una forma de criar muy "a su estilo". Sacaba de un gallo con varias gallinas, no se preocupaba de líneas ni nada por el estilo, solo que sea gallo bueno, como el decía. Tenia grandes instalaciones para aproximadamente 250 a 300 gallos y amplios revolcaderos. Los pollos una vez emplacados eran soltados al corral de las vacas donde crecían hasta que eran encasillados. Al momento del tope, asistían los amigos y eran famosos los almuerzos en casa de Chucho. Como buen hijo de Italiano no faltaban los tallarines en tuco hechos especialmente con pichones de palomas que se criaban en la hacienda, así como polenta, pavas reales que también gustaba criar a don Chucho, y el mejor vino tinto y pisco.
A estos almuerzos asistían grandes criadores y conocidos galleros como Fito Matellini, José Luis Pérez, Manuel Barnechea, Abraham Wong, Fernando Peschiera, Jaime Fernández-Stoll y su padre Carlos Fernández-Stoll, y muchos otros. Había la anécdota que algunos cuentan hasta hoy, que don Chucho tenia mucho cariño por Jaime Fernández-Stoll, quien incluso tenia un cuarto en la hacienda acomodado especialmente para que se quedara a dormir cuando llegaba. Cuentan que don Chucho le decía a don Carlos, el padre de Jaime: "don Carlos le cambio a su hijo, por cuatro vacas lechando y 5 hectáreas de tierra en producción", lo que generaba risa entre los asistentes. Se realizaban los topes y seleccionaban malos, regulares y buenos, y de ahí salían gallos para jugar en cuanto campeonato hubiera. A don Chucho le gustaba dar gallos para que otro juegue e iban al partir. El jugaba a su nombre los mejores en campeonatos grandes y también le gustaba reforzar finales. Tenia buen numero de gallos de donde escoger.
Entre las personalidades que visitaban a don Chucho habían políticos, militares, el famoso General Noriega de esos años (los cincuenta), así como personajes de la televisión como Augusto Ferrando. Todos gustaban de visitar a don Chucho y asistir a los famosos almuerzos.
Una anécdota: estaban en casa de don Fernando Peschiera reunidos un grupo de galleros de la época, incluido el señor Sven Ericcson, criador de gallos ingleses y otras razas puras, quien no los jugaba ni juega. Estaban sentados en una gran mesa Fernando Peschiera, Alfredo Grimaldi, Humberto Grimaldi, don Chucho Grimaldi, al lado de don Chucho, José Luis Pérez, Sven Ericcson y otros aficionados mas. Hablaba don Chucho de los navajeros peruanos del gallo tal y cual, etc, etc, y escucho decir a Ericcson a un amigo que estaba al lado de este: "la afición a los gallos se ha malogrado por estos que crían el navajero peruano". Inmediatamente don Chucho brinco en su sitio y le dijo: amigo, ¿cual es su nombre?, a lo que este respondió: Sven Ericcson. Oiga, dijo don Chucho, ¿usted cría? CLARO respondió Ericcson. ¿Y que cría? dijo don Chucho. Ingleses dijo Ericcson. ¿Ah sí?, ¿y los juega? le pregunto don Chucho. NO, los selecciono por el ESTANDARD PERFECTION. ¿Estandard que? dijo don Chucho. Si, cuando están de 2 meses mas o menos los selecciono por tipo, elimino a los que no sirven y el resto queda. ¿Y son de pelea? pregunto don Chucho. SI le dijo Ericcson. ¿Y no juegan entonces? dijo don Chucho. NO, solo los selecciono por el ESTANDARD PERFECTION. Ay Dios mío, que dolor de cabeza me esta dando. Oiga amigo le propongo algo, lo reto a una jugada 7/4, usted con sus ingleses del estandard ese y yo con mis navajeros que han malogrado la afición aquí en Perú. Al interés que usted quiera, ¿que le parece?, ponga hora y fecha. Cuentan que Sven Ericcson sudaba frió y no sabia que contestar, y luego de una pausa le respondió que no tenia los animales preparados como para esa jugada, que tal vez en otra ocasión. Don Chucho volteo y le dijo a José Luis Pérez: ¿viste chino como se saca al fresco a estos gringuitos parlanchines? Estandard perfection, coj,,,. Esta anécdota me fue relatada por Alfredo Grimaldi "Serrano" y Carlos Ríos Soto, ilustre preparador de gallos que aun vive.
A don Chucho le gustaban los gallos blancos. Tenia a todos sus blancos alineados en un mismo grupo de casillas. Cuentan que se les veía muy bonito y todos eran gallos fuertes de 10 libras para arriba. Dicen que a don Chucho no le gustaban los gallos chicos, el decía que eran una perdida de tiempo. Un día llego Jaime Fernández-Stoll con un gallito sacado por el, mitad español y mitad de la cría familiar. Don Chucho acepto el obsequio, pero no se aguanto a decir: "doctor gallo (así le decía don Chucho a Jaime, y hasta hoy lo hace su hijo Juan Grimaldi, ya que según don Chucho, Jaime es "enfermo" para los gallos y "sabe mucho"), este gallito esta bonito pero no cabe ni en un pan francés", refiriéndose al tamaño del gallo que a lo mas llegaba a las 7.7 libras. "Sácale con confianza viejo" le dijo Jaime. "Estos mestizos de estas razas aportan mucho.
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Sácale con tus gallinas blancas grandes de mucho nervio que tienes atrás, y vas a ver". Don Chucho accedió y saco pero solo con una de las gallinas ya que era perder el tiempo y llenarse de "chiquito" sacarle con mas gallinas. Así fue que salieron dos machos y dos hembras. Los machos de 10 libras aproximadamente y las hembras acomodadas. Uno de los machos jugo y gano muerto en una gran pelea, y el otro en su primera pelea quedo sin un dedo, por lo cual. Juan Grimaldi, hijo de don Chucho le puso "El Muto". Este gallo jugo 6 veces mas, siempre extraordinariamente.
Miguel Grimaldi lo pidió prestado y saco una camada con una gallina de José Luis Pérez, hija del famoso "Perdigón". Ahí salió el "Pinto 331" que después de pelear lo pidió para cría José Luis Pérez, a lo que Miguel Grimaldi le dijo: "lleva el gallo José, pero como a ti no te gusta pinto, los que salgan pintos me los das a mi. Tu te quedas con los ajisecos", a lo que José sonrió y dijo: "oye Miguelito no te preocupes, con tal que coma ratón, el gato de cualquier color". José se llevo el gallo y lo devolvió al año siguiente. Miguel le saco con una gallina de Abraham Wong de la línea de los "mata turco". De ahí salió el famoso pinto "Escapulario", un gallo pinto de 9 libras que recibió ese nombre al cerrar el Campeonato Escapulario del Señor de los Milagros y darle el triunfo a Miguel Grimaldi y Jaime Fernández-Stoll, quienes por ese entonces jugaban en sociedad. Al año siguiente volvió a jugar en el mismo campeonato, pero en la tercera pelea de la final, y con la misma sociedad de los dos amigos, Grimaldi y Fernández-Stoll.
Esta es la historia de Don Chucho y sus blancos, y el famoso gallo "Escapulario", y de como los cruces de ciertos linajes bien trabajados son beneficiosos para la cría. Valga decir que la línea del "Escapulario" se mantiene casi cerrada hasta el día de hoy.
Don Chucho gano muchos premios en su trayectoria gallística, pero se pueden mencionar como los principales el Escapulario de Oro en Ica, un Gallo de Oro en Lima a nombre de Chereguiño (aficionado amigo de don Chucho), otro en Chincha, y otro en La Merced a nombre de otro aficionado que le pidió gallos para dicho campeonato.
Don Chucho siempre bromeaba con José Luis Pérez y le decía: "José, te juego mis gallos de oro contra los tuyos, una jugada 7/4, y el que gane se queda con los trofeos del otro", a lo que José respondía: "no gracias don Chucho, no seria justo, todos mis trofeos están a mi nombre, los suyos, solo algunos", y José le comentaba en voz baja a Alfredo Grimaldi que estaba presente: "si le acepto al viejo y le gano, pichón que me da los trofeos, y si pierdo me va a joder".
Don Chucho gustaba del gallo criollo grande de mas de 10 libras, que fuera trompeador y deje todo en la cancha. Se hizo famoso en los principales Coliseos donde participaba no solo por sus gallos, si no también por su personalidad arrolladora. Tenia un grupo de amigos que se sentaban con el en el Coliseo, su hijo Juan era inseparable de el y criaba en la hacienda con su padre. Luego mas adelante criaría como lo hace en la actualidad, al mismo estilo de su padre, tanto en numero como en tipo de gallo.
A don Chucho acostumbraba soltarle los gallos "Rompe Quincha", famoso soltador de aquella época a quienes no muchos confiaban una pelea pues se decía que apostaba contra el gallo que soltaba y hacia lo imposible para que perdiera, pero con los Grimaldi, jamás!, y mucho menos con don Chucho.
Don Chucho jugaba todos los años en La Merced que queda en la zona de la selva en el Perú. Ahí los aficionados son varios y se reforzaban para las finales con gallos de Lima. Don Chucho asistía puntualmente todos los años y en compañía de amigos. Jaime Fernández-Stoll lo acompaño en mas de una oportunidad y fue justamente en un retorno de La Merced cuando don Chucho no se sintió bien. Ya había padecido del corazón y estaba advertido de llevar una vida mas reposada y de alimentación mas moderada, pero su temperamento se lo impedía. Fue así que le dio un infarto mas y murió a fines de los sesenta. Cuentan quienes estuvieron allí que su entierro fue multitudinario, todas las clases sociales asistieron a despedir a don Chucho, a quien aun hoy extrañan sus amigos.
A propósito de los males cardiacos de don Chucho, me viene una anécdota contada por Jaime Fernández-Stoll. Resulta que cuando le dio el primer infarto don Chucho se interno en la Clínica Stella Maris y Jaime fue a visitarlo. Estando con el en el cuarto, ya en recuperación, don Chucho se aferró violentamente a las sabanas de su cama y apretando el colchón con ambas manos decía entre dientes y con cara de mucho dolor (le estaba dando un infarto y un familiar salió corriendo a llamar al medico): "corazón, por que me tratas así, comida, te he dado la mejor, trabajo, del bueno, mujeres has tenido a pasto y eres mal agradecido, sigues jodiendo, y no solo me voy a joder yo, sino que tu te vas conmigo". Al poco tiempo saldría de la clínica ya repuesto, pero seguiría padeciendo de su mal hasta la fecha en que murió. Hoy el único de sus hijos que cría es Juan Grimaldi, quien tiene mucho de su padre, por la personalidad arrolladora y la forma de criar.
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El Galpón Buenos Aires a los inicios de los años sesentas.
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