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Andrés Lancho Rojas, criador de gallos navajeros y piqueros

 

•DESDE NASCA ANDRÉS LANCHO

INCANSABLE CRIADOR, PREPARADOR Y AMARRADOR

  


Escribir sobre la familia Lancho es, indudablemente, referirse a la historia gallística de Nasca, Luciano Lancho es recordado por sus famosos «Champosos» y seguramente su hijo Andrés, poseedor de ese instinto para reconocer un buen gallo, lo será por sus «Francuchos». Hasta hace algunos años proveía de sus mejores ejemplares a limeños y provincianos y ahora, en reconocimiento a su experiencia, se desempeña como juez. En el diálogo a continuación, no enseña, además, otras facetas de su vida:

- Señor Lancho usted es hijo de un reconocido criador de aquí, de Nazca, de don Luciano Lancho Cabrejos.

El fue un gallero de familia. Me dejó a los 11 años de edad, pero como ya me había relacionado con sus amigos, continué en la afición. Ellos me brindaron esa amistad que sólo se encuentra entre galleros, sin diferencias de edad ni credo, con un gran respeto mutuo entre las generaciones. A los 15 ó 16 años cuando llegué a Lima, mi amigo y coprovinciano Guillermo Roncagliolo, ya fallecido, me presentó a don José y Arístides González Vigil, los hermanos Filomeno, Fito Matellini, Hedor Andrade y sus hijos.

Pude apreciar la calidad de gallos que para mi sorpresa era muy parecida a la de Nasca. Me convertí en un asiduo asistente al coliseo «Sandia» y me sentaba en «la segunda», junto a criadores y

amarradores de prestigio como los hermanos Enrique y Víctor Flores, José Luis Pérez, Ceferino Chiock, Ezequiel Miranda, los hermanos Bracamente, Antonio Belmont, Manuel Castro, Tuto Acevedo, Alejandro Joya y mi compadre Jaime Fernández Stoll, entre otros muchos.

Tardes y noches gallísticas inolvidables por más de 30 años. También frecuentaba las provincias para las jugadas de desafío entre Cañete, Chincha, Mala, tierra de mi amigo y maestro en navajas Rufino Chumpitaz y Supe.

Últimas crías que juegan en Lima

 

- Su padre proveía de gallos a conocidos galleros de la época ¿usted también continuó con esa costumbre?

Continué con la línea y como sus amigos siempre venían por animales de cría y padrillos, yo les doy. Ahora sólo proveo a Marco Antonio Segura, pero lo hacía a Manuel Castro y a veces a Manuel Elías.

 

- ¿Recurren a usted cuando tienen problemas de genética?

Más que por eso, por dificultades de generación en sus líneas. Llevar un cruce por imbridación es difícil porque no se parte de líneas puras. Por eso, cuando empiezo mi cría lo hago con cruces de línea español-chileno importado directamente por mí o por mis amigos.

 

- ¿Cuándo su cría empieza a darle buenos resultados?

Fue por 1966 aproximadamente cuando jugaba unos prietos de 9 a 11 libras. Esos gallos los conseguí sacando cría de una gallina, cuyos hermanos peleaban con bastante aire, con un criollo ajiseco oscuro de muy buena procedencia que peleaba con mucha rienda. Eliminé todos los gallos y sólo dejé para cría una gallina de buen tamaño, bien estructurada y de alcance. Para la gallina seleccionada busqué el gallo apropiado que era de Jaime Fernández, de procedencia cañetana y con bastante aire. Tuve en mi poder el famoso gallo «El Concho» de Fito Matellini, quien en ese entonces jugaba y conservaba la línea de «Los Pintones», animales de mucha venganza y genio con todas las características de los gallos ligadores. Como producto de estos cruces de líneas abiertas con consanguíneas, obtuve gallos fuertes, altos y bien agresivos. En resumen, busqué fijar pleito y fortaleza en las gallinas ya que pienso que el genio y agresividad son aportes del gallo, siempre respetando las opiniones de otros criadores. Así obtuve un buen porcentaje de buenos gallos por carnada, «Los Coludos» o «Cutos» como los llamaba mi recordado amigo Manuel Elías.

Gallina navajera.

Francolinos o bolos.

 

- ¿Cómo llega a los famosos gallos francuchos?

El primero que tuve fue en 1960 que procedía de una gallina francucha, hija de un gallo de mucha fama llamado «Champoso» (con cola). Ese gallo se llamó «Cadete», lo adquirí de mi amigo y paisano Jorge Eeggerssteed, lo peleé en Lima y me dio excelentes crías en manos de Manuel Castro. En 1979 volví a criar los francuchos, otra vez con buenos resultados. Esos animales los conseguí a través de una pollona francucha cubana, media sangre piquera, con un giro (con cola) de cruce americano que fue imbridado accidentalmente al francucho, dando origen a los francuchos de hoy llamados «Kiwis». Uno de estos gallos fue puesto en cría con una gallina llamada «Terremoto» que me obsequió el doctor Guillermo Navarro. Ambos dieron origen a un buen padrillo, el «461». Paralelamente fueron cruzados con una línea producto del cruce español-chileno que imbridados han fijado la forma vertical de subir, con bastante tino y vista. Muchos de mis amigos critican mi afición a los francuchos, pero después de ver los resultados han aceptado que son buenos peleadores y sin embargo, no se atreven a criarlos. Para mí no sólo son buenos peleadores, sino también finos y bonitos. Para calificar como bueno a un francucho debe reunir las siguientes características: temperamento alegre y agresivo, pícaro para pelear y siempre tratando de dar el primer golpe, buena movilidad, bastante aire intentando subir verticalmente, requisito fundamental y opinión que coincide con la de un antiguo criador de estos gallos en lea, el señor Pedro Cabrera.

Jaulas especiales para pollitos.

 

• ¿Se considera un forjador de líneas?

Me gusta hacer mis propias líneas. Una fue los llamados «Patas Secas». Después vinieron los «Francuchos», los «Kiwis». Tengo tres líneas y la última estoy sacando con gallos de Ismael Almodóvar. En 1980, ya radicaba en mi ciudad natal, apreciaba que los gallos de la capital tenían pleito similar, que se atacaban con violencia, pero sin mucho control, medio vuelo y el gallo de más poder se imponía. Parecía que en gran parte los criadores usaban padrillos de los galpones que en esos años sobresalían. Esto me hizo ver la necesidad de buscar mediante imbridación líneas con características de pelea competitivas. Entonces, comencé cruzando un español del criador toledano Almodóvar con una gallina chilena. Del producto descarté las hembras y seleccioné un pollón al que saqué cría con una gallina tipo inglés- acriollada. Sobre esta gallina muy buena peleadora, fuerte y grande, comencé la imbridación, sacándole carnada con su mejor hijo y así sucesivamente me quedé con la cuarta Hibridación truncada porque murió la madre. Ahora estoy haciendo unas carnadas del primer hijo de la gallina criolla-inglesada, por ser el más cercano al cruce español-inglés, con una pollona que fui abriendo en tres líneas que, a su vez, son sus biznietas. Escogeré los más combativos, machos y hembras. Espero tener buenos resultados en este trabajito ya que en gallos no se puede predecir nada. Los primeros productos ya se han jugado en Lima en manos de mi amigo Marco Antonio Segura, a quien le agradezco la confianza por haberles dado a mis gallos los cuidados adecuados, muy importantes en especial para los consanguíneos.

 

- ¿Qué hace cuando le sale mal algún cruce?

Los que se hacen entre una misma familia traen beneficios y problemas que se ven en las peleas. Por eso es necesario eliminar todos los machos y hembras de esa generación y buscar el ajuste de los padres con la base fuerte de la línea (hacia arriba si se conserva), sino fuera así, hacerlo con otra línea probada. También se pueden presentar crías de otros colores como es mi caso que en esta última generación, en una de las tres líneas que llevo, han nacido pollos en un alto porcentaje de color blanco y giros plateados. Los resultados los veré en la arena, es decir, esperaré un poco.

Gallina francolina

- ¿Qué criadores de nivel podría considerar en la actualidad?

En Quillabamba tengo a un amigo Ramiro Infantes, un genetista profesional. Una vez llegó a Nasca buscando experimentar con gallos para cría y se pasó toda la mañana en mi galpón. Cuando regresé me di con la sorpresa que había marcado nueve .de mis gallos, los mejores de mi criadero y lo había hecho sólo, guiándose por la conformación. Cuando le pregunté las razones por las que había escogido a uno de ellos me respondió que por la pisada perfecta, bien proporcionada, buenas alas, dedos largos y equilibrio. Su lógica fue al ciento por ciento. Me quedé impresionado con sus conocimientos. Otro fue «Chino Chico». Un día, pese a que me advirtió que no jugara contra su gallo «Quita cigarro», lo hicimos y le ganamos. Fue un gallo de José Luis de la Borda de Lea. Terminada la pelea, yo le dije: «tu gallo es bien bravo, tiene bastante chileno» y él responde: «No, bastante inglés». Lo poco que se le podía sacar, lo decía en términos genéricos. En cuanto a los actuales criadores puedo mencionar a Guillermo Navarro, a Filomeno, Matellini y a Pepe Olcese.

 

- ¿A parte de criar, preparar y amarrar también ha careado?

No. Tengo miedo al cuchillo. Amarrar ha sido lo que más me ha gustado hacer. En Lima con Manuel Barnechea amarrábamos por un lado y por el otro. Los amarradores nos fastidiaban porque les quitábamos el pan. Ellos lo hacían por negocio mientras nosotros gozábamos poniendo la navaja. A veces vienen amarradores profesionales para que les rectifique el punto. Los antiguos no dan ni las referencias totales. Ahora me desempeño como juez.

 

- Usted también tiene experiencia como criador de gallos piqueros cuéntenos sobre esta faceta.

Ingresé a los piqueros porque por 1959 conseguí animales que yo creía puros, pero eran criollos. De 20 a 30 gallos, sólo dos salían para grandes competencias. Con Félix Gonzáles del Valle hice cruces entre puros, buscando las características del japonés que era muy tirador, de mucho control y atinado. Le puse el español que tenía condiciones parecidas, pero diferentes. Le aligeré la forma de meter el cacho y entonces me di cuenta lo fácil que era hacer cruces de piqueros, quizá más que los navajeros.

 

- ¿Jugó gallos piqueros?

Sí. Mandé a varias concentraciones en Lima, al «Gallo de Oro» cuando vino don Carlos Fabres. Allí jugué los «Infiernillos» que me llegaron por Ricardo Salazar. En agradecimiento, Fabres me dejó una gallina e, inclusive, me dedicó un libro. Cuando tengo animales que sobresalen en el pleito los mando a los amigos.

 

- En el ambiente se observa una especie de desintegración entre los aficionados a pico y los de navaja ¿Cómo ha hecho usted para combinar ambas crianzas?

Al comienzo me fue difícil con los piqueros porque eran muy bulleros, sienten que todos sus gallos son ganadores. La crianza en los dos casos es igual para mí porque me he convertido en un observador de razas. Los gallos piqueros me han salido con buen cuello, rápidos, tiradores, con buen tino y controladores de pleito. He tomado el cubano que es alto con el shamo y le he puesto español con chileno. Las crías las he empujado al español para buscarle el pleito.

 

- Pero entre las dos crianzas usted prefiere a los navajeros

Como dicen los piqueros, soy navajerista.

 

- ¿Habría algo que desee agregar?

Este aporte no es definitivo. Lo doy en base a lo que leo y a la práctica. Aquellos que puedan aprovecharlo que lo hagan. Los gallos no son mejores sino compatibles y hay que criarlos para el medio donde van a pelear.

 

 

RELATO DEL ANTIGUO CRIADOR AGUSTÍN LANCHO

CUANDO NASCA VENCIÓ A PALPA

«Los dejé calatos», palabras de «Don Agucho» o Agustín Lancho Román al recordar aquel desafío allá por 1950 en el que sus gallos, defendiendo el emblema de Nasca, derrotaron a los representantes pálpenos. Las jugadas marcaron historia porque hasta esa fecha Palpa siempre terminaba vencedora.

El criador o «criandero», como él mismo se define, personifica una generación que trabajó excelentes líneas navajeras y también épocas en las que las apuestas superaban toda cifra imaginable.

«Le dimos en el suelo al cholo Manuel Elías. En la primera tarde ganamos 7 a O, en la segunda 5 a 3, además de las cuatro chuscas. Ganaba tanta plata que ya no entraba en mis bolsillos. Me pegué una tranca y al día siguiente vino mi compadre para darme el dinero que se me había caído. Con eso compré un auto de 43 mil soles» relata don Agustín.

Extremadamente celoso con su cría. No permitía competencia alguna. En un principio no pisaba los coliseos y sólo sabía de la calidad de sus animales por amigos como Pacho Picone, Lucho Camino Dibós y el general Noriega, un ex ministro de Manuel A. Odría, quienes jugaban los gallos.

Poco a Poco se sumó a Guillermo Uzueta y un tal señor Egar para representar a su tierra natal y hacer temblar a la afición de aquellos años, en ruedos provincianos y limeños.

 

"Don Agucho” antiguo criador que volverá a los ruedos.

 

Cierta ocasión consiguió qué Santiago Pedraglio le obsequiara un gallo y él, a su vez, dos gallinas. Tenía la obsesiva idea de fijar en su cría el parche blanco y lo logró. Con igual persistencia llegaron hasta sus manos un español y otro inglés giro de propiedad del ex presidente Odría, quien no les tenía mucho afecto por su pequeño tamaño.

Tiene 82 años, continúa trabajando como agricultor y con más ganas que nunca para reingresar en la crianza de gallos que fue obligado a dejar por algunos años debido a dificultades familiares. «Mi hijo me traerá unos tres padrillos de Lima y Cañete y en los dos años sacaré gallos de candela y efectivos peleando», afirma don Agucho. Nosotros esperamos escuchar, según comentó, la frase que solía gritarle la afición: «zambo eres fantástico sacando pinta» y a él responder: «también buenos peleadores».


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